Madrid, 6 de marzo de 2002

Presentación del Informe Medioambiental del Sector
Papel
El sector papel presenta sus logros y objetivos medioambientales y
reitera su compromiso con la gestión sostenible.
- - Los vertidos han disminuido su volumen en un 29% en la última
década y se ha mejorado la calidad de los efluentes: reducción del
46% en DQO para la celulosa, del 52% y el 46% en TSS para el papel
y la celulosa, y del 60% en AOX para la celulosa.
- - La práctica totalidad de la producción de celulosa blanqueada
es ECF (libre de cloro elemental) o TCF (totalmente libre de cloro)
- - El 85% del combustible es energía limpia (gas natural:41%) o
renovable (biomasa residual del proceso de fabricación 44%).
- - El sector genera el 51% del total de la energía renovable a partir
de biomasa producida industrialmente en España.
- - La energía autogenerada por el sector equivale prácticamente
a su consumo energético total.
- - Pese al incremento de la energía autogenerada, en los últimos
cuatro años se han reducido las emisiones por tonelada de NOx en un
19%, las de SO2 en un 13%y las de partículas sólidas en un 30%, mientras
las emisiones de CO2 se mantienen estables.
- - Las cortas anuales de madera para todos los usos suponen el 2,2%
de las existencias y el 42,3% del incremento anual.
- - Los cultivos de crecimiento rápido ocupan el 12% de la superficie
forestal arbolada y producen el 68% del total de madera.
- - El sector contribuye al incremento de la superficie forestal
con plantaciones de árboles de crecimiento rápido cultivados para
la fabricación de papel y que "si no se necesitase fibra virgen"
no se plantarían.
- - La industria papelera recicla al año cerca de 4 millones de toneladas
de papel recuperado. En el proceso de reciclaje se generan unas 800.000
toneladas de residuos con un poder calorífico de 370.000 tep.
- - Se recuperan para su reciclaje 84 kilos de papel y cartón por
habitante: el 49% del papel y cartón que se consume en España.
- - El sector se ve obligado a importar el 14% del papel recuperado
que recicla, mientras un tercio del papel que consumimos acaba en
los vertederos.
La disminución de los vertidos y las emisiones atmosféricas, la apuesta
por las energías limpias como el gas natural o renovables como la biomasa
residual del proceso, la promoción de la recuperación y el reciclaje,
la gestión forestal sostenible y la certificación forestal y medioambiental
fueron algunos de los logros medioambientales del sector papelero puestos
de relieve por Fernando Arrieta, Presidente de ASPAPEL (Asociación Nacional
de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón durante la presentación del
Informe Medioambiental del Sector Papelero.
"Estos logros del sector en materia medioambiental son claro exponente
de lo mucho que en los últimos años hemos trabajado y avanzado en el
camino del desarrollo sostenible -añadió-.Sin embargo, somos conscientes
de que son muchos los retos pendientes y asumimos el compromiso de afrontarlos
con rigor, como demuestran diversas iniciativas en marcha, que plantean
ambiciosos objetivos de futuro (el Plan Sectorial para la Regularización
y Control de Vertidos, el Proyecto SGM Papel, el Acuerdo Marco para
el Fomento de la Recuperación y Reciclaje de los Residuos de Papel y
Cartón y la Declaración Europea para la Recuperación y el Reciclaje
de Papel, la Declaración Ibérica para una Gestión Sostenible de los
Bosques y el desarrollo actual de la certificación forestal)."
TECNOLOGÍAS LIMPIAS
Con el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías cada vez más
respetuosas con el medio ambiente, el sector pastero-papelero ha conseguido
grandes ahorros de agua y energía y una importante reducción de las
emisiones, los vertidos y los residuos generados en el proceso.
Ahorro de Agua
A lo largo de los últimos diez años, se ha logrado disminuir en un
28% el volumen de agua que se emplea en la fabricación de celulosa y
papel, pese a que en ese periodo la producción experimentó un importante
crecimiento. Y la reducción en consumos unitarios es aún más importante:
para producir una tonelada de papel se emplea ahora un 47% menos de
agua que hace una década y para la producción de una tonelada de celulosa
se ha reducido el uso de agua en un 39% en ese periodo.
Reducción de vertidos
El volumen total de efluentes se ha reducido el 29% en los últimos
diez años., pese al importante incremento de la producción. y el vertido
por tonelada se ha reducido en un 46%.
Pero además se ha logrado una importante mejora en la calidad de los
efluentes, con la consiguiente reducción de su impacto medioambiental.
En la última década, la demanda química de oxígeno de los efluentes
del sector se ha reducido en términos absolutos en un 46% para la celulosa
y en un 5% para el papel. Y el índice por tonelada se ha reducido el
53% para la celulosa y el 30% para el papel.
Más importante incluso ha sido la disminución de los sólidos en suspensión
presentes en los efluentes. En los últimos diez años se ha conseguido
una reducción del 46% para la celulosa y del 52% para el papel en volumen
total. Y los sólidos en suspensión por tonelada han disminuido un 53%
para la celulosa y un 65% para el papel.
Celulosa libre de cloro
También los compuestos organoclorados (AOX) presentes en los efluentes
producidos por la fabricación de celulosa, se han reducido drásticamente
con la producción de celulosa libre de cloro elemental. En términos
absolutos la reducción en la última década ha sido del 60%. Y en términos
unitarios (índice por tonelada) han disminuido un 65%. Los antiguos
métodos de blanqueo con cloro gas han sido sustituidos por los métodos
de producción de celulosa ECF (Elemental Chlorine Free -Libre de Cloro
Elemental), preblanqueada con oxígeno y blanqueada sin cloro elemental,
y de celulosa TCF (Totally Chlorine Free - Totalmente Libre de Cloro),
blanqueada con oxígeno y agua oxigenada. Actualmente en España la práctica
totalidad de la producción de celulosa blanqueada es ECF o TCF.
Ahorro de energía
En los últimos 10 años, el sector ha conseguido una importante reducción
en el consumo energía. En 1991 eran necesarios como media 9,9 GJ/t para
producir una tonelada (consumo unitario térmico + eléctrico neto), cifra
que hoy se ha reducido hasta 8,6 GJ/t..
Cogeneración
La industria de la celulosa y el papel cuenta una potencia total instalada
de cogeneración de 719 MW, que se ha casi triplicado en los diez últimos
años. En el mismo periodo la energía cogenerada por el sector se ha
incrementado hasta cubrir prácticamente el consumo energético total.
La cogeneración es un sistema de generación de energía hasta un 60%
más eficiente que las centrales térmicas convencionales. Produce simultáneamente
energía eléctrica y energía térmica útil para la actividad industrial,
con lo que se obtiene el máximo de energía con el mínimo de combustible
y se consigue una importante reducción de las emisiones. La implantación
de la cogeneración supone generalmente la reconversión a gas natural.
Además, las plantas de cogeneración, situadas junto a las fábricas papeleras,
eliminan las perdidas de energía en el transporte, que en el sistema
convencional pueden llegar hasta el 8%.
Combustibles: energías limpias
y renovables
El sector ha abandonado los combustibles más contaminantes como el
carbón o el fuel oil, sustituyéndolos por energías limpias y renovables.
El 85% del combustible utilizado es energía limpia como el gas natural
(41%) o energía renovable como la biomasa residual del proceso (44%).
La biomasa residual del proceso productivo (cortezas, lignina…) empleada
anualmente como combustible por el sector papelero asciende a cerca
de 832.000 toneladas equivalentes de petróleo. Supone el 44% del consumo
total de combustible de la industria papelera, sector que genera el
51% del total de energía renovable a partir de biomasa producida industrialmente.
La sustitución del fuel oil y el carbón por gas natural supone una reducción
del 27% y del 41% respectivamente en las emisiones de CO2 producidas
para generar la misma cantidad de energía.
Emisiones a la atmósfera
El importante crecimiento de la cogeneración en el sector, supone un
aumento de la producción de energía, que se refleja especialmente en
las emisiones de CO2 y NOx del sector. Sin embargo, en el cómputo global
la reducción de emisiones resultaría evidente, dado que tanto la energía
ahora cogenerada que utiliza el sector como el excedente que vende a
la red se produce con sistemas de generación muy eficientes que, con
respecto a las centrales térmicas convencionales, permiten un ahorro
del 35% en la energía necesaria para producir la misma electricidad,
con la consiguiente disminución de las emisiones en 0,25 kg de CO2 por
kWh.
De hecho, pese al incremento de la energía autogenerada por el sector
y gracias a las inversiones en mejoras tecnológicas realizadas, en los
últimos cuatro años se han reducido las emisiones por tonelada de NOx
en un 19%, las de SO2 en un 13%y las de partículas sólidas en un 30%,
mientras las emisiones de CO2 se mantienen en niveles similares.
Residuos
La totalidad de los residuos que se generan a lo largo del proceso
de fabricación de celulosa y papel están clasificados en el Catálogo
Europeo de Residuos (CER) como NO PELIGROSOS.
La política de gestión del sector con respecto a los residuos del proceso
consiste en primer lugar en su minimización a través del control de
calidad de la materia prima y de mejoras en el proceso de fabricación,
y en segundo lugar en su reciclaje o valorización energética. Sólo cuando
no hay otra vía, se recurre a su eliminación en vertedero controlado.
La industria papelera trabaja en la gestión de sus residuos, buscando
nuevas vías de reducción o valorización, como ocurre con los residuos
susceptibles de ser utilizados como compost o con los residuos del destintado
que son reciclados, por ejemplo, en la fabricación de ladrillos.
En el reciclaje del papel usado, se producen una serie de residuos:
fibras, tintas, residuos plásticos, grapas... Anualmente, las fábricas
que utilizan papel recuperado como materia prima producen en España
817.300 toneladas secas de residuos, con un poder calorífico de 370.000
toneladas equivalentes de petróleo.
Pero los esfuerzos de la industria deben ir acompañados de la autorización
de nuevas vías de valorización energética de los residuos del proceso
y de condiciones especiales para facilitar en último caso su vertido
controlado. De otro modo estaríamos estrangulando el desarrollo del
sector y -en el caso de las fábricas que consumen papel recuperado-
el reciclaje de papel.
COMPROMISO CON LAS TECNOLOGÍAS LIMPIAS
Plan Sectorial para la Regularización
y Control de Vertidos
En enero de 2000 ASPAPEL y el Ministerio de Medio Ambiente firmaron
el Plan Sectorial Estratégico de Ámbito Nacional para la Regularización
y Control de Vertidos de la Industria de Fabricación de Pasta, Papel
y Cartón.
Las empresas adheridas se comprometen a adecuar sus vertidos de aguas
residuales a los límites de emisión máximos fijados y deben presentar
y llevar a cabo un Plan de Regularización de Vertidos. La acreditación
del cumplimiento de las obligaciones de las empresas se hace mediante
auditorías, realizadas por Empresas Colaboradoras de la Administración
en materia de control de vertidos.
En el primer año de vigencia, las empresas adheridas al convenio han
supuesto el 76% de la producción total de celulosa y papel susceptible
de aplicación de este acuerdo. Los vertidos de las empresas adheridas
se encuentran globalmente por debajo de los niveles fijados en el acuerdo.
Y aquellas empresas que individualmente no cumplen aún alguno de los
parámetros establecidos han presentado sus planes de actuación, que
suponen un esfuerzo inversor de 9,44 millones de euros.
Certificación de Gestión Medioambiental
El 30% de la producción nacional de papel y celulosa cuenta ya con
sistemas de gestión medioambiental certificados según la ISO 14001.
Para potenciar esta tendencia, el Instituto Papelero Español (IPE) ha
puesto en marcha el Proyecto SGM Papel, mediante el cual un grupo de
empresas acomete de forma coordinada y conjunta la obtención de la ISO
14001. Para el 2003, una vez finalizado el Proyecto SGM Papel y otros
procesos de certificación actualmente en fase inicial, el porcentaje
de producción certificada se situará en torno al 75%.
Para la industria de la celulosa y el papel, el Proyecto SGM Papel tiene
una gran importancia estratégica, ya que distintas acciones facilitarán
en gran medida el acceso de otras empresas del sector a la certificación
ISO 14.001 y potenciará en el sector una cultura de gestión medioambiental.
GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE
La madera que se utiliza en la producción de celulosa procede de plantaciones
forestales de especies de crecimiento rápido, que comportan diversos
beneficios tanto ambientales y específicamente forestales como sociales
y económicos.
Los bosques españoles aumentan 39 m3 por minuto Los terrenos forestales
ocupan en España algo más de 26 millones de hectáreas, que suponen casi
el 52% de la superficie total del país. Algo más de la mitad de esa
superficie forestal total está arbolada (14,7 millones de hectáreas),
mientras que el resto corresponde a arbustos, matorrales, herbazales
o espacios abiertos de poca o nula vegetación.
La extracción anual de madera para todos los usos (aserrío, industria
de la madera y mueble, construcción, fabricación de celulosa para papel
y cartón, leña...) supone en España en torno a 15 millones de m3 . Dado
que el crecimiento anual supera los 35,5 millones de m3 de madera, los
bosques aumentan 39 m3 por minuto (20,5 millones de m3 anuales).
Las existencias en volumen de madera de los montes españoles están en
torno a los 674 millones de m3, con corteza. Las cortas anuales suponen,
por lo tanto, el 2,2% de las existencias y sólo el 42,3% del incremento
anual de madera.
Sumideros de CO2
El eucalipto y el pino radiata, introducidos en España hace 150 años,
procedentes de Australia y California, respectivamente, se han aclimatado
muy bien en distintas zonas de la península, al igual que ha ocurrido
con otros cultivos no autóctonos como el castaño, el cedro, el abeto
douglas, el nogal, la patata, el maíz o el tomate.
Las especies de crecimiento rápido (eucalipto, pino radiata y chopo)
tienen una productividad muy alta. En España ocupan el 12% de la superficie
forestal arbolada y proporcionan el 68% de las cortas anuales de madera
para todos los usos.
Además, las plantaciones forestales de especies de crecimiento rápido
son eficientes sumideros de CO2. Una hectárea de cultivo de estas especies
fija al año 10 toneladas de CO2, mientras que los árboles de crecimiento
lento (hayas, robles...) fijan la cuarta parte. Recientes investigaciones
demuestran que no existe fijación cuando el bosque alcanza su madurez,
por lo que las plantaciones con estas especies resultan una oportunidad
ambiental.
Estas plantaciones permiten además un control eficaz de la erosión,
debido a la fuerte acción de su sistema radical.
Madera papa papel
De los cerca de 15 millones de m3 de madera que se extraen anualmente
en España, 4 millones de m3 se emplean en la fabricación de papel.
La madera empleada en la fabricación del papel procede de plantaciones
de especies de crecimiento rápido: 2,8 millones de m3 de frondosas (eucaliptus
globulus básicamente) y 1,2 millones de m3 de resinosas (pino radiata
básicamente). Son árboles cultivados con tal fin, por lo que lejos de
contribuir a la disminución de la superficie forestal, la industria
papelera contribuye a su incremento a través de estos cultivos forestales.
La madera de estas especies se emplea también para tableros, muebles,
carpintería, palets, parqué, desenrollo, puntales para minería, construcción...
Además, las plantaciones de estas especies compatibilizan el aprovechamiento
de su madera con otros usos: pastos, apicultura...
A los 4 millones de m3 de madera nacional utilizados en la fabricación
del papel, hay que añadir un millón y medio de m3 de madera importada
(el 20% del total), también de plantaciones de especies de crecimiento
rápido.
Alternativa activa para superficies
agro-ganaderas abandonadas
A causa del abandono de cultivos agrícolas, hay en España más de 7
millones de hectáreas baldías. Dedicando a plantaciones de especies
de crecimiento rápido el 3% de esa superficie baldía, además de obtener
los beneficios ambientales ya referidos, se garantizaría el suministro
de madera para cubrir las necesidades de papel. Y se contribuiría además
al desarrollo rural, especialmente en áreas deprimidas.
Otro de los beneficios socioeconómicos de las plantaciones de especies
de crecimiento rápido es la generación de empleo no solo directa sino
también indirecta (maquinaria, transportes, talleres...).
COMPROMISO CON LA GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE
El sector papelero español está firmemente comprometido con la gestión
forestal sostenible y convencido de la necesidad de su certificación.
Ya en enero de 1997 ASPAPEL suscribió la Declaración Ibérica para una
Gestión Sostenible de los Bosques, referencia y origen de las posteriores
actuaciones sectoriales en esta materia.
Certificación Forestal Española
La industria papelera española fomenta en distintos ámbitos la certificación
forestal, con su participación en el desarrollo de la Certificación
Forestal Española, integrada en la Certificación Forestal Pan-Europea
(PEFC), órgano que aúna las certificaciones nacionales mutuamente reconocidas
y administradas por el Consejo del PEFC.
El sistema PEFC certifica la gestión sostenible de los bosques europeos,
de acuerdo a los Criterios e Indicadores aprobados en la Resolución
L2 de la Conferencia Ministerial de Protección de Bosques Europeos,
celebrada en Lisboa en 1998. Y también la verificación de la cadena
de custodia, de forma que los productos que usen maderas que procedan
de bosques gestionados y se certifiquen dentro de este sistema podrán
obtener el logo PEFC, que informará de que proceden de bosques gestionados
de forma sostenible, auditados por una tercera parte independiente.
La certificación española se basa en el cumplimiento de la legislación
forestal aplicable y de las normas UNE, desarrolladas por el Comité
Técnico de Normalización 162 GFS, en un proceso abierto, participativo
y transparente, en el que están presentes todos los interesados en el
sector forestal: propietarios forestales privados, públicos, de las
Comunidades Autónomas y de municipios; industrias forestales, industrias
de la madera, comerciantes, colegios profesionales, asociaciones de
profesionales, centros de investigación públicos y privados, consultorías,
universidades, empresas de aprovechamientos forestales, sindicatos y
consumidores.
RECUPERACIÓN Y RECICLAJE

Las fibras vírgenes y las recicladas son ambas complementarias y esenciales
en el ciclo de fabricación del papel. Con los sucesivos usos, las fibras
se deterioran, y se hace necesario incorporar fibra virgen. Además,
alrededor de un 15% del papel que utilizamos, no puede recuperarse para
el reciclaje. Unas veces porque lo guardamos, como ocurre con los libros,
documentos, fotografías... Otras veces, debido a su uso, como el papel
higiénico y sanitario o el papel de fumar. A través de la recuperación
y el reciclaje se produce todo un ciclo de aprovechamiento de recursos,
y se evita el impacto del depósito en vertedero y las consiguientes
emisiones de gas metano y CO2.
En España se emplea como materia prima una media de 8 toneladas de papel
recuperado por cada 10 toneladas de papel nuevo que se fabrica. Son
los papeles para envases y embalajes los que utilizan un mayor aporte
de fibra reciclada. Complementariamente, la mayor inyección de fibra
virgen en el proceso, se produce a través de los papeles para impresión
y escritura, que posteriormente son recuperados y reciclados, bien para
fabricar de nuevo papeles para impresión y escritura, bien en la fabricación
de otro tipo de papeles.
Crece la Recuperación
En España, se recuperan anualmente más de 3,3 millones de toneladas
de papel y cartón usado, que vuelve a las fábricas papeleras como materia
prima para fabricar papel nuevo. La recuperación de papel y cartón ha
crecido un 96% en los últimos diez años.
Ese papel se recupera a través de diversas vías: la recogida industrial
en empresas, editoriales e imprentas, y grandes superficies comerciales;
la recogida selectiva a través de los contenedores azules y la recogida
"puerta a puerta" de los pequeños comercios, y las recogidas especiales
en oficinas, en edificios de organismos e instituciones públicas, en
puntos limpios, etc.
La recogida industrial de papel y cartón está ya muy desarrollada en
España, mientras la recogida selectiva y las recogidas especiales tienen
aún un amplio margen de desarrollo, para lo que resulta fundamental
la concienciación ciudadana y la colaboración con las Administraciones
Públicas, Organismos y Asociaciones.
Alta implantación del Reciclaje
El sector papelero español utiliza anualmente como materia prima 3,9
millones de toneladas de papel recuperado para una producción total
de 4,8 millones de toneladas de papel nuevo. La industria papelera española
ha incrementado el reciclaje en un 75% en la última década.
Pese a su incremento, el papel recuperado en nuestro país sigue siendo
insuficiente para cubrir la creciente capacidad recicladora de la industria
papelera española. El sector se ve obligado a importar anualmente del
orden del 14% del consumo de papel recuperado de otros países.
Los envases de papel, los que
más se reciclan
Actualmente se recicla en España el 37% del total de los envases que
se consumen. Y para los envases de papel y cartón la tasa se sitúa en
el 53%, muy por encima de esa media.
COMPROMISO CON LA RECUPERACIÓN Y EL RECICLAJE
Acuerdo Marco para la Recuperación y el Reciclaje de Papel La situación
existente a mediados de los noventa, aconsejó formalizar un Acuerdo
Marco para el Fomento de la Recuperación y Reciclaje de los Residuos
de Papel y Cartón en España, firmado en abril de 1994, por la Secretaría
de Estado de Medio Ambiente y Vivienda (SEMAV), la Asociación Nacional
de Fabricantes de Pastas y Papel (ASPAPEL) y la Asociación Española
de Recuperadores de Papel y Cartón (REPACAR).
Con un total cercano a los 50.000 contenedores entregados por el Ministerio
de Medio Ambiente a las comunidades autónomas y entidades locales y
una inversión total por este concepto superior a los 24,04 millones
de euros, el impacto en la tasa de recuperación de este acuerdo ha sido
claro. La recuperación ha crecido en el periodo 1993-2000 en más de
un 90%. De modo que, aunque el consumo de papel recuperado como materia
prima ha crecido el 67% entre 1993 y 2000, su déficit ha pasado del
25% al 14%. Durante el mismo período y en cumplimiento del compromiso
adquirido en el Acuerdo Marco, la industria papelera española garantizó
el reciclaje de todo el papel recuperado en España.
Otro de los factores que han posibilitado este espectacular despegue
de la recuperación de papel ha sido la puesta en marcha de Ecoembes,
empresa sin ánimo de lucro que gestiona el sistema de recogida selectiva
y reciclado de residuos de envases de ámbito doméstico y el Punto Verde,
que financia el sistema. Durante 2000, Ecoembes alcanzó una población
adherida de 30 millones de habitantes para recogida selectiva de papel/cartón
y se firmaron 25 convenios con administraciones locales y autonómicas.
Cerró el año con un total de 11.178 empresas adheridas.
Declaración Europea sobre Recuperación y Reciclaje de Papel
Las industrias de fabricación y de recuperación en Europa,a través
de sus Asociaciones Europeas, CEPI y ERPA, han formulado la Declaración
Europea en la que voluntariamente ofrecen asumir compromisos medioambientales,
tales como reducir la generación de residuos en sus actividades, optimizar
sistemas de recuperación y mejorar rendimientos de reciclaje, para llegar
finalmente a asegurar que en el año 2005 se reciclará al menos el 56%
del papel y cartón que se consuma. ASPAPEL participa de este compromiso
como parte de la industria europea coon la recuperación y el
reciclaje.
Para más información: Ángeles Álvarez. Tel.: 91 561 68 26 Fax:
91 411 40 19 - aalvarez@iei.infonegocio.com